El medio ambiente, olvidado Domingo, 30 Noviembre 2008
Posted by Xavi in Medio ambiente.Tags: Actualidad, Medio ambiente, Prensa, Reflexiones, Sociedad
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España se rompe. Ese era el lema de muchos políticos hace algunos meses, cuando ví un artículo del periodista gallego Fernando Ónega, titulado La auténtica España que se destroza, sin duda una de las mejores reflexiones sobre el medio ambiente que he leído a día de hoy.
La verdad es que hasta hace poco tiempo teníamos los temas medioambientales hasta en la sopa: noticias de televisión, debates en la radio, artículos y documentales en periódicos… Sin embargo, no sé si será impresión mía, pero desde que se ha acrecentado la crisis económica parecen haber desaparecido, o como mucho se han reducido a la “publicidad oportunista” que hacen algunas empresas con sus productos ecológicos (que muchas veces son una estafa, pero bueno, eso ya es otro tema). Lo dicho, parecen haberse esfumado, pero de eso nada, los problemas siguen estando ahí, y siguen creciendo cada vez más, pero los están dejando más de lado que nunca en un momento clave.
Socialmente en los últimos años estos problemas han adquirido más relevancia, ya que hasta hace relativamente poco tiempo la gente no era consciente de su dimensión global y la magnitud de temas como el cambio climático.
En el artículo se hacía hincapié en el hecho de que los políticos considerasen un problema gravísimo y de confrontación nacional que una comunidad autónoma reconociera su identidad, cuando realmente hay problemas mucho más importantes sobre los que debatir, y este es uno de ellos, porque tiene que ver con un futuro que aunque algunos se empeñan en mostrarnos muy lejano, en realidad está a la vuelta de la esquina.
Si no se empiezan a tomar medidas serias cuanto antes, cuando queramos atajar los problemas ya estaremos sufriendo las consecuencias de un cambio climático global (sequías, hambrunas, déficit energético, aumento del nivel del mar…) que no podremos detener. El proceso, según los expertos, es reversible en estos momentos y además, hacerlo nos resultaría económicamente rentable en comparación con la recesión económica futura (otra más, peor que esta y cualquier otra) que acaecería si no redujésemos la contaminación en estos momentos.
Son muchas las aportaciones individuales que podemos hacer (reciclaje, consumo inteligente de los recursos…) sin embargo son las instituciones estatales las que han de comprometerse ya de forma seria a cambiar la situación. El hecho de que la gestión ambiental se considere siempre un asunto secundario y que los pactos relacionados con la conservación de recursos, biodiversidad… sean de libre acogimiento por parte de los países es uno de los problemas más graves a los que nos enfrentamos actualmente.
Confiemos en que la situación cambie y que cuando empiecen las actuaciones no tengamos que lamentar la tardanza. Sin duda estamos en un momento idóneo para ello, por todo lo de la refundación del capitalismo, los cambios de modelo productivo y demás… Debemos poner rumbo de una vez por todas a la sostenibilidad pero… ¿cogeremos este tren? Por nuestro bien, más vale que no se les olvide.
Fuentes: Artículo: La Voz de Galicia, Imagen: Marketing Lorenzo
Ser músico Viernes, 21 Noviembre 2008
Posted by Xavi in Asuntos propios.Tags: Cultura, Música, Yo
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Como cada año a finales de noviembre los músicos celebramos la fiesta de Santa Cecilia, la patrona del gremio. Es el Día Internacional del Músico, pero aquí, en la Comunidad Valenciana se vive de forma especial por la arraigada tradición de bandas sinfónicas que existe, algo que llama la atención en el resto de España. Y es que en las provincias de Alicante y Valencia es rara la ciudad o el pueblo que no tiene una banda o una pequeña agrupación musical, y por tanto, gran cantidad de instrumentistas.
El día 22 de este mes tiene para muchos de nosotros algún significado especial: siempre es un recuerdo, un aniversario… En mi caso este 2008 se cumplirán 5 años, ni más ni menos, desde que ingresé por primera vez en una Sociedad Musical (cuando tenía 14 años).
Como actividad cultural siempre se hace un concierto con una obra escogida. Este año en mi banda interpretaremos la 1ª Sinfonía del compositor americano Robert W. Smith, más conocida como “La Divina Comedia” ya que está inspirada en la obra literaria homónima de Dante Alighieri, y que consta de cuatro movimientos: Infierno, Purgatorio, Ascensión y Paraíso.
El poema recrea el paso de sus protagonistas, Dante y Virgilio por estos lugares y los diferentes estados del alma hasta que ambos se separan a la entrada del Paraíso, ya que Virgilio es un pagano y no le está permitido entrar al Paraíso.
Esta sinfonía se ajusta a lo que se conoce como música programática, ya que tiene como objetivo evocar ideas o imágenes en la mente del oyente, más allá de la obra en sí. Ejemplos de ello son los pasos de las almas que se pueden oir vagando por el inframundo (y que simulamos los propios músicos con nuestros pies), los ruidos de cadenas y golpes, lamentos o la aparición del diablo en el primer movimiento… Todo ello busca crear la ambientación, romper los esquemas musicales de siempre e innovar dentro de la música de banda, algo que no tiene desperdicio.
¿Alguien se imagina la vida sin música? Yo, personalmente no. Soy de esas personas que necesita diariamente su dosis musical ya sea en casa, en el coche mientras conduzco, para estudiar, incluso para ducharme, para irme de fiesta, o para relajarme… ¡Es que para todo!
¡Felicidades a todos los músicos!
Imagen Clave de Sol: Marina López; Pentagrama: Mireia Ediciones
Nuestros sentidos Viernes, 14 Noviembre 2008
Posted by Xavi in Medicina.Tags: Filosofía, Informática, Investigación, Medicina
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Tras unas semanas de parón vuelvo a tener un rato para asomarme a esta ventana y ver lo poco que ha cambiado en este tiempo (algo muy comprensible por el poquísimo tiempo que lleva abierta). Bien entrados ya en el mes de Noviembre, atrás queda el Congreso Nacional de Estudiantes de Medicina con el que terminé Octubre, el primer parcial de este 2º año de carrera y lo cierto es que muchas experiencias en lo personal.
Vuelvo con un post que tiene su parte médica y su parte informática, ya que trata de nuestros sentidos, un tema de fisiología pura y su capacidad de transmisión de datos, es decir, en términos informáticos, su ancho de banda. Precisamente en el Congreso al que asistí hace unas semanas, el Dr. Carlos Belmonte fue el encargado de la Ponencia de inauguración, titulada: “El cerebro, un enigma científico y un reto social”, en la que pudimos oir descubrimientos muy interesantes relacionados con el que sigue siendo, en muchos aspectos para la ciencia el órgano más misterioso de nuestro cuerpo.
El caso es que según muchos estudios, si pudiéramos imitar con un ordenador la percepción consciente de información del medio que nos rodea, no precisaríamos un Pentium V ni tampoco algo con la tecnología de la NASA, ya que sobraría con algo tan bajo como 1 Bit/s para el olfato y el gusto, 5 Bits/s para el tacto y hasta 30 o 40 Bits/s (como máximo) para sentidos como el oído y la visión.
Sin embargo, nuestra anatomía nos permite mucho más: la percepción real permite a los ojos transmitir datos (y de hecho lo hacen) al cerebro a una velocidad equivalente a 10 Mbps (parecida a la de un ADSL bastante bueno) gracias a los dos nervios ópticos, el tacto puede llegar a generar información por valor de 1 Mbps y los tres sentidos restantes algo menos (ver tabla).
Por tanto existe una capacidad de transmisión de datos real bastante grande y otra fracción, mucho más pequeña, de la que somos conscientes. Este gran desfase lo explican recientes estudios, que parecen indicar que nuestra mente inconsciente procesa aproximadamente datos por un valor de 12 Mbps, pero nuestra consciencia, es decir, lo que controlamos en cada momento, está limitada a solo 50 Bits/s.
Y es que la mayor parte de las funciones relacionadas con los cinco sentidos funcionan automáticamente, y la fracción realmente relevante sobre la que tomamos decisiones conscientemente es mucho menor. Por poner un ejemplo (sin entrar en muchos detalles): dentro del sentido del tacto está nuestra capacidad para sentir la temperatura. La sensación de frío o de calor son procesadas por la consciencia, pero las respuestas que el cuerpo da ante ellas (tiritar, vasoconstricción local…) se generan de forma totalmente involuntaria, y estarían englobadas en ese 1 Mbps de transmisión total que tienen en suma los nervios con terminaciones cutáneas.
Todas estas reflexiones sobre los sentidos nos llevan a pensar en las ilusiones ópticas, e incluso despietan los temas filosóficos que todos hemos estudiado alguna vez, por ejemplo con Platón y Descartes, con preguntas del tipo “¿los sentidos nos engañan?”, “¿vemos el mundo realmente tal y como es…?”, dado que da la impresión de que perdemos por el camino gran cantidad de información.
Los estudios médicos del S. XXI parecen dan la razón a los seguidores de que los sentidos son una mera reconstrucción (bastante buena, por cierto) del mundo exterior, al que nos hemos adaptado. El cerebro más primitivo apareció como un órgano para controlar simplemente el movimiento de los animales, y poco a poco ha ido evolucionando hasta alcanzar todas las funciones superiores que somos capaces de realizar.
Sin embargo todo parece indicar que no hay nada simultáneo y en tiempo real y que vivimos una “realidad retardada” que sin embargo, no percibimos como tal.
Quién sabe. Quizás con tantos avances en neurología e informática, comprender los temas relacionados con el cerebro, la inteligencia y la consciencia, en el fondo, no sean algo tan inalcanzable y complejo como siempre nos ha parecido.
Fuente: Informaworld.com










