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Nuestros sentidos Viernes, 14 Noviembre 2008

Posted by Xavi in Medicina.
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Tras unas semanas de parón vuelvo a tener un rato para asomarme a esta ventana y ver lo poco que ha cambiado en este tiempo (algo muy comprensible por el poquísimo tiempo que lleva abierta). Bien entrados ya en el mes de Noviembre, atrás queda el Congreso Nacional de Estudiantes de Medicina con el que terminé Octubre, el primer parcial de este 2º año de carrera y lo cierto es que muchas experiencias en lo personal.

5-sentidosVuelvo con un post que tiene su parte médica y su parte informática, ya que trata de nuestros sentidos, un tema de fisiología pura y su capacidad de transmisión de datos, es decir, en términos informáticos, su ancho de banda. Precisamente en el Congreso al que asistí hace unas semanas, el Dr. Carlos Belmonte fue el encargado de la Ponencia de inauguración, titulada: “El cerebro, un enigma científico y un reto social”, en la que pudimos oir descubrimientos muy interesantes relacionados con el que sigue siendo, en muchos aspectos para la ciencia el órgano más misterioso de nuestro cuerpo.

El caso es que según muchos estudios, si pudiéramos imitar con un ordenador la percepción consciente de información del medio que nos rodea, no precisaríamos un Pentium V ni tampoco algo con la tecnología de la NASA, ya que sobraría con algo tan bajo como 1 Bit/s para el olfato y el gusto, 5 Bits/s para el tacto y hasta 30 o 40 Bits/s (como máximo) para sentidos como el oído y la visión.

Sin embargo, nuestra anatomía nos permite mucho más: la percepción real permite a los ojos transmitir datos (y de hecho lo hacen) al cerebro a una velocidad equivalente a 10 Mbps (parecida a la de un ADSL bastante bueno) gracias a los dos nervios ópticos, el tacto puede llegar a generar información por valor de 1 Mbps y los tres sentidos restantes algo menos (ver tabla).

Por tanto existe una capacidad de transmisión de datos real bastante grande y otra fracción, mucho más pequeña, de la que somos conscientes. Este gran desfase lo explican recientes estudios, que parecen indicar que nuestra mente inconsciente procesa aproximadamente datos por un valor de 12 Mbps, pero nuestra consciencia, es decir, lo que controlamos en cada momento, está limitada a solo 50 Bits/s.

ancho-banda-sentidosY es que la mayor parte de las funciones relacionadas con los cinco sentidos funcionan automáticamente, y la fracción realmente relevante sobre la que tomamos decisiones conscientemente es mucho menor. Por poner un ejemplo (sin entrar en muchos detalles): dentro del sentido del tacto está nuestra capacidad para sentir la temperatura. La sensación de frío o de calor son procesadas por la consciencia, pero las respuestas que el cuerpo da ante ellas (tiritar, vasoconstricción local…) se generan de forma totalmente involuntaria, y estarían englobadas en ese 1 Mbps de transmisión total que tienen en suma los nervios con terminaciones cutáneas.

Todas estas reflexiones sobre los sentidos nos llevan a pensar en las ilusiones ópticas, e incluso despietan los temas filosóficos que todos hemos estudiado alguna vez, por ejemplo con Platón y Descartes, con preguntas del tipo “¿los sentidos nos engañan?”, “¿vemos el mundo realmente tal y como es…?”, dado que da la impresión de que perdemos por el camino gran cantidad de información.

Los estudios médicos del S. XXI parecen dan la razón a los seguidores de que los sentidos son una mera reconstrucción (bastante buena, por cierto) del mundo exterior, al que nos hemos adaptado. El cerebro más primitivo apareció como un órgano para controlar simplemente el movimiento de los animales, y poco a poco ha ido evolucionando hasta alcanzar todas las funciones superiores que somos capaces de realizar.

Sin embargo todo parece indicar que no hay nada simultáneo y en tiempo real y que vivimos una “realidad retardada” que sin embargo, no percibimos como tal.

Quién sabe. Quizás con tantos avances en neurología e informática, comprender los temas relacionados con el cerebro, la inteligencia y la consciencia, en el fondo, no sean algo tan inalcanzable y complejo como siempre nos ha parecido.

Fuente: Informaworld.com